¿Conoces la clave para vivir el presente?

“Se habla mucho de vivir en el momento presente. Mas sin embargo mi experiencia personal, que no es ni correcta ni incorrecta, me ha demostrado una y otra vez que lo único que tengo que hacer es dejar de resistir cada momento, cada pensamiento, vivir en completa aceptación de lo que es”. (Nick Arandes)

Me decía una persona que le resulta un poco tonto esto de hablar de vivir el presente porque realmente es lo que vivimos. Y no le falta razón. Porque, ¿qué es vivir el presente?: Respiras; y eso quiere decir que vives. ¿Cuándo? Ahora. ¿Dónde?. Yo aquí y tú ahí, desde donde estés leyendo este texto.

Y así es. Entonces, ¿a qué viene tanta prosa y tanta práctica sobre vivir el presente?

El problema viene de la simplificación que hacemos de las palabras. Si vivir lo tomamos como un mero existir, ¿qué queremos decir con Vivir el Presente desde el mindfulness?.

Te recuerdo que mindfulness no es ni una religión, ni un grupo adscrito a nada, ni una asociación…. Es una manera de estar en el mundo (vivir) desde la conciencia del momento presente, haciéndote responsable de tus decisiones.

Sería quizá más fácil comprenderlo si hablamos de cómo vivir el presente, en vez de sólo  vivir el presente. En el cómo está la esencia de mindfulness.

Parece como que al vivir en el presente, negamos el pasado y el futuro

No negamos el pasado ni cerramos la puerta de la mente al recuerdo: vivimos la experiencia presente del recuerdo, vivimos la experiencia de las emociones que ese recuerdo nos trae ahora, aprendemos la enseñanza de ese recuerdo en nuestro presente. No nos anclamos en ese pasado para “vivir” en él.

No evitamos el futuro. Planificamos el futuro con la mente en el ahora. ¡¡Incluso hacemos meditaciones visualizando algún aspecto futuro!!. Hay quien se sorprende de esto como si no tuviera sentido. Pero lo tiene, claro que lo tiene: ¿alimentas y educas a tu hijo pequeño ahora para que sea un adulto sano en todos los sentidos?; le cuidas ahora pensando en su futuro. ¿No haces lo mismo contigo?. Para cuidar de tu yo presente, puedes pensar en el yo futuro que te gustaría llegar a ser. Así serás más consciente en el ahora de qué decisiones tomar para cuidarte. Del mismo modo, una planificación te ayuda a alcanzar cualquier meta que te propongas y es la única manera de organizar bien cualquier tarea o evento futuro. No vivimos en la expectativa ni en el “ojalá”, si no que planificamos el futuro desde la experiencia del ahora.

Vivir el presente es confiar en la vida

Confiar en cada experiencia tal y como se presenta sin querer cambiarla, sin desear que sea diferente. En cambio, no confiar en la vida, no aceptar la experiencia del momento tal cual es (sin juicio), lleva a las personas a un conflicto interno que no sólo les impide vivir el presente, sino que hace que ese presente sea una experiencia infernal e indeseable.

Vivir el presente, es decir, confiar en la vida, supone dejar de lado las fantasías que nos creamos en nuestra mente sobre un futuro mejor si nuestro presente fuera diferente. Es vivir de manera que se acepta cada experiencia con apertura y amabilidad, sin resistencia y sin resignación. Esta apertura hace que el momento presente se transforme en una experiencia de paz.

El conflicto interno surge a raíz tanto de resignarse como de luchar contra este momento y de resistir nuestras emociones alimentadas por nuestros pensamientos. Si nos resistimos al momento que vivimos, a la experiencia en sí, nunca aceptaremos vivir el momento presente. Por que sólo nos gusta el presente cuando las cosa suceden de acuerdo a lo que nos gustaría estar viviendo, ¿no?. Si sucede lo que quiero, me siento bien. En caso contrario, la vida me trata mal, tengo mala suerte, nunca seré feliz, etc. etc. El rechazo a esa experiencia presente junto con el deseo de que cambie, nos lleva a un conflicto que hace del presente una experiencia preocupante de infelicidad.

La clave, por tanto, para vivir en el presente es saber cómo lo vives

No se trata sólo de vivirlo en tanto que existes y respiras, si no en aceptar cada experiencia tal y como es, y en aceptar cada pensamiento tal y como viene.

En palabras de Nick Arandes: “dejemos de juzgar cada experiencia, cada pensamiento y esa ausencia de conflicto es lo que permite que se pueda disfrutar de este momento presente, que a final de cuentas es el único que hay. Es por eso que no existe el intentar vivir el momento presente. No hay otro momento. Entonces no es en realidad intentar vivir el momento presente sino que mas bien cómo se vive, en paz o en conflicto”.

Corre, corre que te pillo

Internet, libros, revistas… están llenas de mensajes como el del párrafo anterior que llenan de ansiedad a personas que quieren vivir sin ese conflicto y no saben cómo. Vivimos, al menos en occidente, en una sociedad compulsiva, de prisas y urgencias, de obligaciones y compromisos, del querer llegar a todo y acabar el día sin haber parado a tomar un respiro. Parece que el tiempo juegue a perseguirnos con un corre corre continuo. Eso es vivir en piloto automático.

Esta forma de vivir (de existir) nos hace pasar inadvertidamente por multitud de aspectos sencillos que son los que realmente nos sitúan en el presente. Solemos culpar al trabajo, las exigencias sociales o las nuevas tecnologías por nuestra frecuente insatisfacción.

Esa necesidad de estar ocupados y esa creencia de que la satisfacción viene de conseguir cosas, cuanto más rápido mejor, es un síntoma de que estamos perdiendo la capacidad de vivir el presente en plenitud.

No es que mindfulness esté ahora de moda por que sí; es que es ahora más que nunca cuando vivimos en esa congoja constante, en esa prisa y en ese automatismo. Eso es lo que llamamos existir sin vivir, sin detenernos en la experiencia.

Y sin embargo, no son conceptos nuevos. Recupero las palabras del escritor Hermann Hesse, que vivió entre los dos últimos siglos, de 1877 a 1962. Ya decía Hesse que “la premura, la necesidad de estar ocupados y de vivir en un estado de productividad compulsiva —de hacer, en vez de simplemente ser— son el drama crucial de la existencia moderna”. Y todavía no tenían ni las redes sociales ni el AVE ni Amazon Premium. Para Hesse la solución pasa por modificar nuestra relación con el mundo de una manera sencilla, utilizando la capacidad y habilidad del ser humano que es lo que ahora, en la actualidad, llamamos mindfulness.

Hesse escribió un ensayo en 1905 que ahora sería de actualidad: “Sobre los pequeños placeres”. Ya hablaba entonces de que el enemigo más peligroso de la felicidad es la compulsión de buscar el placer instantáneo, lo que provoca más insatisfacción y la necesidad de seguir saciando constantemente esa insatisfacción que nos devora. El enemigo de la felicidad son las prisas por todo, por llegar, por conseguir, por obtener….
Para que esto no ocurra, Hesse propone recuperar los pequeños placeres: ”el placer moderado es doblemente placentero. ¡Y jamás debemos olvidarnos de los pequeños placeres!”.

momento presente, clave

Tú eliges vivir en conflicto, deseando una vida que no es la que tienes, o vivir el presente en paz, tal y como ocurre, dándote cuenta de los sencillos placeres que cada momento trae consigo. Porque si no te gusta lo que vives ahora, no tienes que resignarte. En tu mano está cambiar lo que haces ahora desde la aceptación. Querer que tu vida se transforme sin tomar tú la iniciativa, resistiéndote o lamentándote, es vivir en conflicto. Sólo desde la aceptación del momento presente, viviendo la experiencia tal cual es, podrás transformar tu vida. Tú tienes la clave.

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Pilar Navarro