ÉXITO PERSONAL Y PROFESIONAL
Una perspectiva desde el mindfulness

¿Qué es el éxito?. ¿Crees que el éxito personal y el profesional deben ir unidos?. ¿O puedes tener éxito en un ámbito de tu vida y “ser un fracaso” en otro?. Para muchos, éxito es igual a felicidad. En la mayoría de la gente persiste la creencia de que sólo se alcanza la felicidad cuando se logran todos los objetivos. ¿Cuánta gente has conocido que se siente frustrada a pesar de haber logrado “su” meta?.

Porque la felicidad hay que buscarla no tanto en cumplir esos objetivos si no en el camino hacia ellos. ¿Quizá estamos mirando las cosas en sentido contrario?. Es decir:

¿alcanzar nuestros objetivos lleva a la felicidad o es la felicidad la que nos permite alcanzar nuestros objetivos?.

Esta es la tesis de la investigadora Emma Seppälä, de la universidad de Stanford. En su libro “The hampones Track” muestra que la evidencia científica sugiere que es la felicidad lo que lleva al éxito, no al revés.

Observó en sus estudios que la gran mayoría de la gente postponía la felicidad a alcanzar sus metas, con lo cual se pasan años desgastándose en trabajos y obligaciones que no les lleva a sentirse felices, siempre esperando que ocurra algo para serlo. En cambio, observó, la gente que prioriza su bienestar y felicidad, trabaja mejor, es más productiva, resilente, carismática, enérgica e, incluso, influyente.

Estas ideas van muy en la línea del mindfulness aplicado a la vida cotidiana. Si queremos cambiar la creencia de que “cuando logre esto seré feliz, cuando cumpla esta edad, cuando tenga, cuando haga…”, por reconocer todo lo que soy y lo que tengo para ser feliz y a partir de esa felicidad construir mi futuro, lo primero es dedicar un tiempo al autoconocimiento y observación interna.

  • Desde esta fase de autoobservación podemos ir trabajando las cualidades mindfulness. Una de las claves es ser más amable con uno mismo. Se ha estudiado mucho en los últimos años que la autocrítica promueve el auto – boicot, mientras que tratarse a uno mismo con amabilidad, comprensión, atención plena y bondad (como harías con tu mejor amigo) favorece una mayor resiliencia, productividad y bienestar.
  • Podemos empezar por observar nuestra propia narrativa interna. Si observamos que nos decimos cosas muy negativas cuando nos equivocamos o fracasamos, podremos cambiar el discurso. Si en lugar de decirnos “pero qué tonto soy” o “soy un fracaso, no sé hacer nada, etc”, nos decimos “vale, me he distraído/equivocado… no pasa nada, se arregla y punto” o “esto mejor lo pido a alguien, o lo aprendo…”, dándonos bondad, y sin juzgarnos a nosotros si no al hecho ocurrido. Una narrativa en clave positiva nos ayudará a sentirnos mejor y lograr objetivos.
  • Hay momentos en el día en el que nos abruman las emociones, el agobio por todo lo que queremos hacer o el sentimiento de que todo nos desborda. Un buen ejercicio es escribirlo como si escribieras a un amigo. Personalmente he recurrido a este ejercicio en momentos en lo que tenía que tomar una decisión difícil. Me escribía un auto e-mail y lo leía más tarde. Escribirlo te desahoga mucho y te reconforta. Y leerlo después te hace ver el problema o situación desde otra perspectiva ayudando (mucho) a la toma de esa decisión o a pasar ese momento difícil sin juzgarte ni criticarte ni darte mensajes negativos.
  • Otra manera de ayudarnos a ser más amable con nosotros, con lo que somos y tenemos, a aceptarnos como somos y lo que nos ocurre para a partir de ahí construir el camino que nos lleve a nuestras metas, es llevar un diario de gratitud en el que cada noche (o al amanecer) escribas aquellas cosas por las que puedes dar las gracias. Aunque te parezcan de perogrullo o muy obvias, como la luz del sol o el agua que corre por las cañerías. Este pequeño ejercicio nos enseña lo afortunados que somos.
  • Es también importante analizar nuestras emociones y la intensidad con la que vivimos. Hay personas que sólo logran ser eficientes con la adrenalina a tope, en estados de alta excitación, lo cual les lleva a momentos de gran cansancio mental y físico. Otros no se mueven hasta que se sienten realmente mal, es decir, que hasta que no tocan fondo no toman la decisión de cambiar algo que no les hace feliz. Hacer una evaluación de la intensidad que necesitamos para ponernos en acción es también un ejercicio de autoconocimiento. Observarnos para buscar las herramientas que nos lleven a vivir felices reduciendo los estados que nos llevan al estrés y aumentando los estados de serenidad. Esas herramientas yo las encuentro en la práctica de mindfulness y atención plena.

Todos tenemos motivos para sentirnos felices cada día, todos tenemos talentos que fomentar y un camino que andar con pasos atentos, serenos y alegres, repartiendo bondad y amabilidad. Con esta actitud, los tropezones y las piedras del camino no harán que nos paremos ni que volvamos atrás, no nos harán sentir fracasados ni estar deseando llegar a toda prisa para, entonces, empezar a disfrutar de la vida.

Porque el éxito es descubrir todo lo que nos hace felices, desde dentro de nosotros mismos, cada minuto del día. Porque el éxito personal y profesional (que sí, van unidos) no es más que la felicidad que somos capaces de irradiar hacía fuera. No lo dudes, eres una persona de éxito y quién aún no te conoce…

¡se lo está perdiendo!

Sé esa persona con la que te gustaría pasar el resto de tu vida. Eso es el éxito

¿Qué es para ti el éxito?

Pilar Navarro