¿Por qué el personaje es verde?.

Esta mañana camino del colegio, mi hijo me ha preguntado por qué el personaje del libro que está leyendo es de color verde. Mi respuesta ha sido que la única razón es que su creador, la persona que se lo inventó, lo imaginó así. Todo nace de la idea de una primera persona.

Creatividad e inspiración

Y ésa ha sido la excusa para seguir hablando de cómo surgen la mayoría de las cosas (hay que ver lo que da de sí la ruta casa-cole-casa).  Para darles ejemplos concretos les he contado alguna anécdota del rodaje de E.T. que escuché el domingo en la radio. Desde el nombre, la imagen e incluso el origen de los ruidos que emitía el extraterrestre. Se morían de risa a la vez que se daban cuenta de que todo empieza en algún sitio, casi siempre en la mente de alguna persona. Pero no necesariamente como una idea caída del cielo o recogida de un sueño, si no por saber relacionar un sonido que escuchas, una imagen que ves o una situación que vives con lo que te preocupe en ese momento (ya sea escribir una historia, crear una película o hacer los deberes).

Les explicaba que muchas de las cosas que dan por sentadas, que aceptan que son así, antes no existían. Y que la imaginación o la intención de dar respuesta a situaciones y problemas de unos cuantos ha dado lugar a todo lo que ellos ven, escuchan y tienen ahora.

Por supuesto, les he dicho, nunca tienen que pensar que todo está ya inventado. Siempre habrá nuevas necesidades, nuevas creaciones, nuevas formas, nuevos métodos, nuevos personajes…. Por eso es tan importante que estén atentos a lo que ven, a lo que sienten, a lo que piensan. Cualquier cosa puede servir de inspiración para dar respuesta a “eso” que buscas. Hay que estar atento, darse cuenta y saber relacionarlo.

Escribía la semana pasada en este blog sobre la creatividad y la inspiración. Y hoy me preguntaban los niños cómo ese escritor había podido inventarse un personaje verde. De dónde le venía la idea. A partir de ahí les he ido haciendo preguntas (sssst… con trampa) para que fueran relacionando cosas que veíamos por el camino con posibles personajes de historias inventadas.

No todo es imaginación: relacionar y pasar a la acción

Ha sido una conversación espontánea que me ha servido para que se dieran cuenta de que lo importante no es sólo ver, si no mirar; no basta con oir, lo interesante es escuchar; y sobre todo, que sólo pensando hacemos poco, hay que pasar a la acción y eso que imaginas llevarlo a la realidad de alguna manera, relacionando lo que observas, escuchas… con lo que creas en tu mente (un relato, un cuadro, un invento, una comida nueva, una forma más amena de hacer los deberes…..). Cada vez que me dicen ¿y por qué esto no se hace así o esto otro no es de esta manera….?, les contesto: buena idea, ¡invéntalo!.

La creatividad no está solo en la mente; o sí, no lo sé. Lo que sí sé es que para activarla hay que mirar, escuchar, tocar, relacionar y accionar. De alguna manera, es estar presentes.

Y con estos temas creativos en mi cabeza, me llega el superpost de David Generoso, Cómo escribir un relato en 10 pasos. ¿Quieres saber cuál es el primer paso? Elegir tema. ¿Cómo? precisamente lo que le contaba a mis hijos: observando, escuchando y estando atento a lo que ocurre a tu alrededor cada momento en cada lugar (lo que no quiere decir estar con los ojos muy abiertos mirando a todo el mundo y la cabeza ladeada escuchando a los de al lado… recuerda que yo hablaba a dos niños).

Darse cuenta y relacionar ideas.

Si quieres conocer los 9 pasos restantes, te invito a leer el artículo entero. No te arrepentirás.

Te invito también a ver este breve video sobre el cómo se inspira David Lynch. Verás que no se aleja de nuestra propuesta: ver, observar, meditar y no dar nada por malo.

 

Todos tenemos historias que contar.

Y de hecho las contamos. Basta con escuchar a los de la mesa de al lado en un café. Historias de otros, conocidos o no. O como mínimo nuestra historia. Con personajes reales o inventados. Historias en las que inspirarse.

Todos somos creativos. Aunque no pasemos a la acción, que es el verdadero esfuerzo y lo que realmente diferencia a los que crean de los que no. Por ejemplo, cada mañana se me ocurre una solución buenísima para paliar el caos de los semáforos de la esquina de mi calle. Cada día se lo digo a mis hijos. Y hoy, tras la conversación que os he contado, me han dicho: “mamá, llama al concejal y díselo, ¡pasa a la acción!”.

Lección aprendida.

 

Pilar Navarro