¿Suspiras?

Yo sí. Con bastante frecuencia. Desde hace muchísimo tiempo, tanto que no recuerdo cuando empecé. A veces es sólo una respiración muy profunda, a veces le acompaña un aaayyy! lento y profundo. Y siento cómo se me llenan los pulmones y se ensancha el tórax dejándome una profunda calma interior.

En casa me han llegado a decir que me paso el día suspirando. Cosa que no es cierta, pero que indica que sí es algo frecuente en mí. Pensaba que quizá empezó tras una importante intervención quirúrgica que tuve hace años, como si fuera una necesidad de mover el aire por dentro. Como si cada x respiraciones cortas necesitara una larga y pausada para que el motor siga funcionando. Algo así.

Me sentía un poco avergonzada. Y aunque es algo espontáneo, procuraba en la medida de lo posible suspirar en soledad.

Pero hete aquí que hace unas semanas en una de las sesiones quincenales de mindfulness a las que asisto, una de mis compañeras suspiró y seguidamente pidió perdón y nuestro instructor le dijo que era genial (¡genial suspirar! mis oídos se abrieron para captar hasta la última palabra). Sí, nos dijo que era un acto compasivo hacía uno mismo, un acto de amor bondadoso (ya os hablé en mi último post de la importancia de la autocompasión).

La cosa quedó ahí para el grupo pero no para mí que me puse a profundizar en el tema que, aunque te lo parezca, no es nada baladí.

Empecemosdefiniendo

Suspiro es un término cuyo origen etimológico se encuentra en el vocablo latino suspirĭum. La primera acepción mencionada en el diccionario de la Real Academia Española (RAE) se refiere a una inhalación profunda que es continuada de manera inmediata por una exhalación y que, en ocasiones, se acompaña con un gemido. (Puedes leer más en: Definición de suspiro – Qué es, Significado y Concepto)

Pero, ¿por qué suspiramos?. ¿Es bueno?

Por partes. Primero el por qué. Como no soy experta en la materia, he buscado en las redes y he encontrado varios artículos médicos y psicológicos que resumo a continuación. Todos coinciden en que el suspiro es un hábito que hacemos:

  • cuando nos sentimos frustrados porque no conseguimos algo,
  • cuando estamos aburridos, por ejemplo durante una clase o una reunión larga y tediosa y pensamos en todo lo que podríamos estar haciendo en ese mismo momento,
  • cuando nos sentimos disgustados o decepcionados por, por ejemplo, algunos comentarios de otras personas,
  • cuando realizamos un sobre-esfuerzo, nos ayuda a darnos impulso,
  • cuando sentimos un profundo deseo por algo inalcanzable (un suspiro al ver tu actor-idealdehombre-inalcanzable)

 ¿Por qué lo hacemos? ¿Qué sentido tiene?

  • Parece que suspirar nos ayuda a regular nuestra respiración cuando estamos estresados.
  • También parece que es una forma que utilizamos de manera inconsciente para comunicar a los de nuestro alrededor que estamos angustiados o preocupados.
  • Puede ser también una manera de darle al botón de “reinicio mental”.
  • O incluso es posible que se trate de una combinación de estas tres opciones.

Se han realizado muchos estudios. Los investigadores han observado, en general, que los suspiros se suelen asociar con un estado de ánimo negativo, signo de decepción, derrota, frustración, aburrimiento y nostalgia. Aunque no siempre es así.

Otra conclusión de los estudios fue que se suspira tanto en público como en privado, y con similar frecuencia, lo que sugiere que puede que no sea una forma de comunicación, per se.

A pesar de estos resultados científicos, yo sostengo que el suspiro no tiene porque tener una relación con nuestro estado de ánimo (tal vez en el grupo investigado no había ningún meditador… ). Podemos utilizar el suspiro para hacer espacio en nuestro interior. Al fin y al cabo, con el suspiro nuestro organismo hace acopio de una mayor cantidad de aire porque está necesitando mayor cantidad de oxigeno de la que le estamos aportando. En ocasiones simplemente el cuerpo nos pide más oxígeno del que le aportamos con una respiración normal.

Suspirar y mindfulness

Y ahora vamos con la segunda pregunta. ¿Es bueno?. Pues sí, claro que sí. Según mi criterio, aunque se relacione el suspiro con una forma de queja, resignación, deseo imposible, etc etc, no siempre es así.

Hace poco hicimos una meditación en grupo caminando. Algunos de nosotros nos parábamos de vez en cuando. La idea pudiera ser no chocarnos con el de delante. Pero también era como una pausa para tomar aire, hinchar los pulmones, inhalar y espirar. Y eso, ¿qué es?. Pues sí, eso es un ancla en el presente, una forma de tomar conciencia del ahora, del aquí.

 

Entiendo y, por supuesto, no discrepo sobre el sentido que todos conocemos del suspiro y toda su utilización en la literatura, por ejemplo. Sin embargo, lejos de suponer siempre que los que suspiramos estamos ensimismados o quejándonos, resulta que este acto de pausa-inhalación-exhalación profunda es un acto de presencia. Es una micro-meditación, una apertura de espacio en nuestro interior, una toma de conciencia del presente, un estar atentos que no es otra cosa que una práctica mindfulness más.

Otro aspecto que supone el suspiro es la expulsión del aire. Es una manera de soltar. Si a lo largo del día has ido acumulando pensamientos y sensaciones que, de algún modo, te abruman y se van amontonando dentro de tí, al suspirar se siente como que sacas todo eso y vuelves a tu centro. Si bien el suspiro suele ser espontáneo, puedes practicar lo mismo con respiraciones muy profundas.

Si te sorprendes suspirando espontáneamente, no te avergüences; simplemente date cuenta y para unos segundos (o minutos) para observar-te. Cierra los ojos, inspira y espira con profundidad. Respira y siente el presente, el aquí y el ahora. Aprovecha para deshacerte de la ansiedad que hayas podido acumular durante el rato anterior, inspira calma. No analices, no juzgues, no te plantees nada más que agradecer ese momento espontáneo de calma, de micro-meditación, y llena tus pulmones de oxígeno. Cada suspiro nos renueva. Cada suspiro nos devuelve al presente. Cada suspiro es un acto de amor bondadoso hacía nosotros mismo.

Suspira y déjate querer

¿Eres de los que suspiran?

Te espero, suspirando, en los comentarios.

Pilar Navarro