¿Cómo te relacionas con la comida?

Seguro que has oído hablar o has leído algo sobre “comida consciente”, “comer atentos” o, incluso, “mindfuleating”. ¿Sabes exactamente qué es y a qué se refiere?.

Muchos de los alumnos que se acercan a estos cursos sobre aprender a comer consciente, lo hacen buscando adelgazar, porque no están contentos con su cuerpo. Lo primero que se aclara en estos cursos o talleres es, precisamente, que no son cursos para adelgazar o perder peso. Lo que se busca es mejorar la relación de las personas con la comida.

Si tu “gordura” se debe a que canalizas tu ansiedad o nervios con la comida, sí, en ese caso puede ayudarte a adelgazar. Y al contrario, si tus emociones te llevan a comer poco, quizá engordes algo. Pero repito que el objetivo no es adelgazar o engordar.

Comemos para alimentarnos. Eso es básico. ¿Y para qué más?. Para disfrutar de sabores y texturas, como medio para relacionarnos con los demás, para colmar muchos de nuestros apetitos. Porque nuestro apetito o hambre no es sólo estomacal. Existe el hambre visual, auditiva, táctil, olfativa, bucal, mental e incluso celular. Y la comida colma todas ellas de una manera u otra (¿Cuántas veces has oído la frase de comer por los ojos cuando hay algo con una pinta que morirías por comer aunque no tengas hambre realmente?).

Todo esto lo saben muy bien los publicistas y utilizan estos recursos en sus anuncios, escaparates, etc. Y nosotros picamos porque no tenemos “educada” nuestra manera de comer.

¿Cómo sabemos si nuestra relación con la comida es saludable?.

Para responder, copio un extracto del libro Comer atentos donde se explica perfectamente:

“Cuando nuestra relación con la comida deja de ser armónica, perdemos nuestro disfrute innato de comer”. (Jan Chozen Bays)

Los elementos que se deberían dar para que tu relación con la comida sea saludable son:

1.- Te sientes feliz y participas activamente de la vida cuando no estás comiendo. Es decir, que la comida no es tu única fuente de felicidad, de placer o satisfacción.

2.- Sólo comes si sientes hambre. O lo que es lo mismo: no comes SIN hambre.

3.- Cuando sientes que has comido suficiente, dejas de comer aunque te quede comida en el plato. No comes por comer.

4.- Pasan varias horas entre comida y comida sin que durante ese tiempo pienses en ella.

5.- Disfrutas con una gran variedad de tipos de alimento.

6.- Tu peso es saludable y lo mantienes de manera regular sin preocuparte.

7.- No estás obsesionado ni con comer ni con adelgazar, por ello no te ocupas de contar calorías o calcular lo que debes o no debes comer, en doble sentido: ni por comer menos ni por la obligación de comer para coger peso.

Si cumples todos ¡enhorabuena! tu relación con la comida es saludable.

En caso contrario, te aconsejo que aprendas a comer con consciencia. Comer atentos no es mirar lo que comes a un ritmo lento bocado tras bocado. No. En absoluto. Tampoco se ocupa de hacer dietas restrictivas o de analizar cada cosa que comes de manera obsesiva.

Se trata de ser consciente de cada alimento, de comer con las menores distracciones posibles y, sobre todo, saber interpretar lo que nos dice el cuerpo de una manera natural. Puede que lo que sientas no sea “hambre” de comida. Escucha a tu cuerpo y aprende a darle lo que realmente necesita.

Si quieres leer más sobre este tema tan interesante, te remito al libro mencionado:

Comer atentos. Guía para redescubrir una relación sana con los alimentos.
Dra. Jan Chozen Bays
Editorial Kairós

Y tú, ¿te has planteado cómo te relacionas con la comida? ¿qué tipo de “hambre” predomina en ti?. Cuéntame en los comentarios y dime si te interesa que amplíe este tema en otros artículos.

¡Ah! Y no olvides compartir en tus redes. ¡Gracias!

Pilar Navarro